Castillo de Wawel

Dirección: Wawel 5, 31-001, Cracovia.
Cómo llegar:
A pie por el Camino Real (15 minutos desde Plaza del Mercado).

El Castillo de Wawel se erige sobre la colina del mismo nombre, junto a la Catedral de Wawel, y fue durante siglos residencia de los monarcas polacos.

El castillo sobre la colina de Wawel.

El castillo sobre la colina de Wawel.
Fotografía: jmv

En su origen era un pequeño edificio de piedra, el palatium, que durante el reinado de Casimiro el Grande se convirtió en un complejo gótico de grandes dimensiones, hasta que en el 1499 el nuevo castillo fue pasto de las llamas y tuvo que ser reconstruido por el arquitecto italiano Francesco Florentino, que dio al conjunto un aire más renacentista, con las galerías porticadas que hoy podemos ver. Su trabajo fue continuado por Bartolomeo Berrecci (autor de la Capilla de Segismundo que hay en la catedral). El Castillo de Wawel es significativo sobre todo por su arquitectura monumental, que hace uso de elementos clásicos poco empleados en el resto de Polonia.

Galerías porticadas del Castillo de Wawel.

Galerías porticadas del Castillo de Wawel.
Fotografía: Craig Wyzik

Cuando la capital del país se trasladó a Varsovia, el Castillo de Wawel se dejó de utilizar como residencia real permanente, usándose como alojamiento para bodas, coronaciones y otro tipo de celebraciones de Estado, hasta que fue ocupado por las tropas austríacas y después por los nazis y restaurado ya a finales del siglo XX.

Para llegar hasta el Castillo podemos recorrer el Camino Real, que comienza en la Puerta de San Florián: era el camino que antiguamente seguían los monarcas polacos antes de ser coronados.

El Camino Real está totalmente adaptado para personas con movilidad y visibilidad reducida.

¿Qué ver en el interior del Castillo de Wawel?

  • Los apartamentos reales, decorados con hermosos tapices flamencos.
  • La Sala de los Diputados, donde destaca el artesonado del techo, que representa rostros humanos.
  • Los Salones de Estado, los Salones de Invitados y el Salón del Senado, el mayor de todos los del castillo (para el que hay que pagar una entrada aparte).

Interior del Castillo de Wawel.

Interior del Castillo de Wawel.
Fotografía: Jorge Lascar

  • El Tesoro y la Sala de Armas, donde se expone la espada con que se coronaba a los monarcas polacos (con entrada aparte también).
  • Una exhibición permanente de arte oriental.
  • “Wawel Perdido”, una exposición donde se muestra cómo era la colina hace más de 1.000 años, con restos del castillo originario.

Para terminar la visita al castillo podéis acercaros hasta la cueva del dragón de Wawel y salir por la parte que da al río, donde veréis la estatua del dragón. Si viajáis con niños seguro que les divierte conocer la leyenda.

Se cuenta que el dragón de Wawel vivia en el interior de esta colina, obligando a los campesinos a llevarle en sacrificio varias reses. El rey Krak, que gobernaba la ciudad por entonces, ofreció la mano de su hija a aquel capaz de terminar con el dragón. Muchos caballeros probaron suerte sin éxito hasta que un zapatero, muy astuto, rellenó un pellejo de oveja con azufre y lo dejó frente al escondite del dragón. Este lo engulló, pero el azufre lo abrasó por dentro y murió. ¡Por supuesto, el zapatero se casó con la princesa!

La visita al Castillo de Wawel está limitada a un número máximo de entradas al día, por lo que es conveniente ir temprano para asegurarnos de poder entrar.
Horario:
  • Martes a viernes de 09:30-17:00 y sábados y domingos de 10:00-17:00 (abril-octubre).
  • Martes a sábados de 09:30-16:00 y domingos de 10:00-16:00 (noviembre-marzo).
  • Cerrado los lunes, el 1 de enero, 1 y 11 de noviembre y 24 y 25 de diciembre.
Precio:
  • Adultos: 18 PLN (abril-octubre)/16 PLN (noviembre-marzo).
  • Reducida (estudiantes, discapacitados y mayores de 65 años): 11 PLN (abril-octubre)/9 PLN (noviembre-marzo).
  • *Estos precios son válidos para la entrada a los Salones de Estado. El resto de estancias tienen cada una diferentes suplementos y horarios.
  • *La entrada tiene una hora de visita prefijada que hay que cumplir.