Lonja de los Paños

Dirección: Rynek Główny 1-3, Cracovia.
Cómo llegar:
Siguiendo las indicaciones hasta el casco histórico y la plaza Rynek Główny; veréis el edificio de la Lonja de Paños en el centro, es el más grande y destaca por sus galerías.

La Lonja de los Paños de Cracovia o Mercado de los Paños (Sukiennice en polaco) es una de las imágenes más reconocibles de la ciudad; presidiendo la gran Plaza Rynek Głowny, es un edificio que sobresale por encima del resto en el centro histórico de Cracovia.

Se trata de un antiguo centro de negocios donde los comerciantes se congregaban para ejercer su actividad; durante los siglos XV y XVI la Lonja de los Paños fue el lugar donde llegaban todo tipo de productos exóticos, como especias o sedas, que los cracovianos intercambiaban por tejidos y sal procedente de las minas de Wieliczka.

La Lonja de los Paños es de estilo renacentista.

La Lonja de los Paños es de estilo renacentista.
Fotografía: Jorge Lascar

El edificio es de estilo renacentista, aunque está levantado sobre una antigua construcción gótica.

En el Sukiennice podréis encontrar, colgado de una cadena, un objeto de lo más curioso: el cuchillo con el que se dice que uno de los hermanos constructores de las torres de la Basílica de Santa María asesinó al otro, expuesto en el mercado por orden del gobierno de la ciudad para que todos recordasen las trágicas consecuencias de aquel incidente.

Hoy en día, este grandioso edificio alberga numerosas tiendas de productos típicos de Cracovia, donde se venden todo tipo de objetos religiosos, ámbar y artesanía variada, además de los típicos souvenirs (ya sabéis: camisetas, gorras, imanes, postales…).

Panorámica de la Plaza del Mercado de Cracovia.

El impresionante edificio de la Lonja de los Paños en Cracovia.
Fotografía: Jorge Lascar

En la primera planta de la Lonja de los Paños encontraréis una de las sedes del Museo Nacional: una galería dedicada a la pintura polaca del siglo XIX.

Como curiosidad, la Lonja de los Paños ha sido lugar de recibimiento para diplomáticos y otros dignatarios extranjeros, y en los últimos años se ha convertido en costumbre acompañarles en un paseo por las tiendas y cafés de la lonja cuando llegan a la ciudad.